viernes, 20 de junio de 2014
Semilla de árbol
Es la vida la cual nos manda un otoño cada año, nos da hojas por caer y varias lluvias inesperadas, como también días de sol. Y no importa como nos gusta estar simplemente caen del cielo.
Hubo una vez un niño que ocupó esta banca, amarraba sus zapatos solo porque mamá se lo dijo. Corría hasta conocer el cansancio, vivía sin saber que al crecer esos recuerdos iban a ser los primeros de toda su vida.
Recordamos también llorar, por aquellas cosas que simplemente aprendimos, a dejar de hacer las cosas sin razonar, quieren que seamos como ellos y al mismo vivimos de sus errores todo el tiempo.
Pero se siente bien después de todo, pues camino mirando donde tropecé y donde pude tropezar (ya no corro), tal vez un niño no entendería hasta que sus problemas se vuelvan suyos, para verse al espejo y ser quien no quizo ser y simplemente luchar contra todo y vivir la vida, se siente muy bien de ser aún el número uno en alguién y también ser un cero esperando un decimal. Escribir con errores, fallar un gol, reír fuerte y equivocarme sobretodo equivocarme.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario